¿El cooperativismo agroalimentario es un modelo extraordinariamente arraigado en los países más desarrollados del mundo y con un futuro prometedor

25 de March del 2014

La misión de Cooperativas Agro-alimentarias de España se centra en el impulso y desarrollo de un modelo cooperativo empresarial, rentable, competitivo, profesionalizado y generador de valor y con una dimensión relevante, contribuyendo así a la sostenibilidad del sector agroalimentario español. En esta entrevista el Director General de esta entidad, Eduardo Baamonde nos explica los retos, posibilidades y ventajes que presenta este sector.

Korazza News: Para los no iniciados, ¿qué es una cooperativa y qué ventajas sacan los agricultores por aglutinarse en torno a este tipo de asociación?

Una cooperativa es una empresa en la que los agricultores y ganaderos se unen de forma voluntaria para satisfacer sus necesidades y sus aspiraciones económicas y sociales de forma democrática. Las cooperativas agroalimentarias son una plataforma de acceso a los mercados y servicios para los agricultores y ganaderos, si los actores que la integran hicieran este acceso de forma individual no tendrían los mismos resultados.

La cooperativa asesora a su socio en todo lo relacionado con su actividad productiva y la gestión administrativa, también le informa de todo lo concerniente con la legislación tanto en el ámbito nacional como europeo y le proporciona la formación que necesita para desarrollar su labor; a todo ello se une que además comercializa lo que produce.

KN: ¿Cuál es la situación global de las cooperativas en nuestro país? ¿Y cuál es la situación del sector en relación a la que se vive por término medio en la Unión Europea?

EB: En España hay 3.844 empresas asociativas agrarias, que agrupan cerca de un millón de socios productores. En total, generan una facturación de más de 25.000 millones de euros, que dan empleo a más de 97.000 trabajadores directos. La actividad económica de las cooperativas supone un 46 % del valor de la Producción Final Agraria y un 22 % del valor de las ventas netas de la industria agroalimentaria, representando un 13 % del total del colectivo de industrias agroalimentarias españolas.

Aunque queda un importante trayecto por recorrer en el camino de la integración empresarial o comercial, en la optimización de la captación de valor añadido y, en definitiva, en la mejora de la competitividad de nuestras cooperativas, es importante observar que, a pesar de la crisis económica y de su impacto en el consumo alimentario español, las cooperativas agroalimentarias españolas están manteniendo una cierta posición de estabilidad e incluso han incrementaron su cifra de facturación más de un 13% desde 2006 y de empleo, con un aumento del 4,1% en 2012 respecto al año anterior.

La diferencia con el resto de cooperativas europeas, sobre todo las del norte, es básicamente la dimensión. Las cooperativas del norte tienen una dimensión considerablemente superior a los países del sur. Es consecuencia de una cultura empresarial diferente, las del norte (Países Nórdicos, Dinamarca…) están muy especializadas. En contraste con este modelo nórdico está el modelo mediterráneo, de dimensión más reducida y cooperativas multisectoriales, que han buscado en la fórmula empresarial de segundo grado su modelo de integración. Las cooperativas del norte abarcan toda la cadena alimentaria, desde producción al consumidor y las cooperativas del sur, si bien se va avanzando en la cadena, están algunas menos avanzadas en la transformación y consumo.

KN: ¿De qué manera contribuyen las cooperativas a controlar la trazabilidad, calidad y seguridad de los productos agrarios?

EB: Las cooperativas realizan un seguimiento total de sus productos y cumplen con las más estrictas exigencias de calidad, trazabilidad y seguridad alimentaria. No debemos olvidar que en Europa es donde existen las normativas más estrictas del mundo y las cooperativas realizan el seguimiento y control de un producto en el campo, durante su transformación, transporte y recepción en el punto de venta.

KN: ¿Qué le parece la tendencia europea de acortar el circuito para las ventas de los productos, de manera que la relación entre productor y consumidor es más directa?

EB: Los circuitos cortos existen en casi todos los países de la UE, con productos locales y de cercanía, es una tendencia que se está dando por temas de costes de logística y también porque el consumidor, en unos países más que en otros, valora y reclama los productos de su zona. Actualmente, muchas cooperativas venden sus productos en sus propias tiendas o a través de internet, pero eso hoy en día es un porcentaje muy bajo de lo que representan sus ventas y necesitan llegar a más mercados, tanto interiores como exteriores, para vender sus productos.

KN: ¿Cuáles son los objetivos de la Ley de Integración de Cooperativa? ¿Para qué y por qué se ha realizado?

EB: Las razones que justifican esta Ley son múltiples: el desequilibrio existente en la cadena agroalimentaria cuyas consecuencias acaba sufriendo el productor y que son fruto de la atomización existente en la oferta y de la integración de la demanda, asimetría que propicia el abuso y, consecuentemente, una pérdida de valor en la cadena y de las rentas de los productores.

Esta Ley tiene el propósito de agrupar oferta y, sobre todo, integrar su comercialización en entidades de base asociativa especializadas, bien dimensionadas, con una estrategia claramente orientada al mercado y con un compromiso a largo plazo con sus socios.

KN: ¿Cómo valora la relación de su sector con los poderes públicos de nuestro país, tanto en el ámbito local, como autonómico y nacional?

EB: La relación de nuestra Organización como entidad representativa es muy fluida y continua con el Ministerio de Agricultura, pero además mantenemos contacto con el Ministerio de Trabajo, y también con Economia, Comercio Exterior y Hacienda, sobre todos aquellos temas que impliquen a las cooperativas. A nivel autonómico esa relación la llevan a cabo las federaciones regionales, que al igual que nosotros son los interlocutores con la Administración para todo lo relacionado con el sector agroalimentario y cooperativas. Y respecto al ámbito local, la relación de las cooperativas es también muy estrecha, ya que en ocasiones son las únicas empresas ubicadas en el medio rural, generan empleo estable y evitan la despoblación. Por tanto creo que a todos los niveles la interlocución es muy buena.

KN: ¿De qué manera el modelo cooperativo contribuye a profesionalizar el sector agrícola y le dota de valor añadido?

EB: Las cooperativas, como he indicado anteriormente, además de ofrecer servicios, asesoran a través de su red de técnicos a sus socios en todos los temas relativos a la producción o gestión de su explotación. El personal de las cooperativas suelen ser ingenieros agrónomos o veterinarios, pero también las que están más orientadas al mercado cuentan con expertos en marketing y ventas, comerciales, etc. Además, las cooperativas se encargan en formar a sus socios y tratan de fomentar la cultura empresarial entre los consejos rectores de las cooperativas.

KN: ¿Qué ideas pondría en marcha para valorizar ante la sociedad el fenómeno cooperativo?¿Y para desarrollarlo activamente?

EB: Las cooperativas se han revelado como las fórmulas más adecuadas para mejorar no sólo la capacidad de negociación de los productores frente a sus clientes, sino para avanzar en la cadena agroalimentaria y trasladarles un valor añadido que de otra forma iría a parar a otros operadores.

Las cooperativas son instrumentos que mejoran la eficiencia en la cadena agroalimentaria, eliminando eslabones inútiles que no aportan valor y compatibilizando, en consecuencia, la mejora de las rentas de los productores con unos mejores precios a los consumidores.

Por otra parte, en los últimos años las cooperativas están incrementando significativamente sus exportaciones, aprovechando las oportunidades que se están generando en los países emergentes, todo ello contribuye a la mejora en la balanza de pagos de nuestro país, que se ha convertido en el verdadero motor de la recuperación económica de nuestro país.

KN: ¿Qué modelos cooperativos considera más interesantes-sugerentes e inspiradores de todos los que se están desarrollando en estos momentos a escala global?

EB: En EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda cuentan con un sector agrario y agroalimentario extraordinariamente desarrollado y orientado al mercado y con un cooperativismo en consonancia. De hecho, puede decirse que el grado de desarrollo del sector es una consecuencia directa del desarrollo e implantación del cooperativismo. Por otra parte, la estructura productiva de estos países se asienta en explotaciones de dimensión media considerablemente superior a la europea, pero ello no significa que los productores no tengan necesidad de integrarse en cooperativas y, salvo el caso de Australia, donde no han existido a lo largo de su historia políticas incentivadoras, tanto Canadá, como los Estados Unidos y Nueva Zelanda cuentan con las cooperativas más potentes del mundo, a la altura de las multinacionales más importantes de la agroalimentación.

Estas cooperativas no temen a sus competidores, en muchos casos multinacionales privadas y en otros casos también cooperativas, que pasan de competir a ser aliados en el desarrollo de una determinada estrategia empresarial. Esto solo se puede hacer cuando hay confianza entre empresas y una visión compartida, rompiendo los prejuicios que en muchas ocasiones bloquean iniciativas empresariales extraordinariamente interesantes. El cooperativismo agroalimentario, lejos de ser una fórmula anquilosada, del pasado, propia de las agriculturas menos avanzadas, es un modelo extraordinariamente arraigado en los países más desarrollados del mundo y con un futuro prometedor.

KN: ¿En qué medida las cooperativas contribuyen a dar mayor transparencia y estabilidad a los mercados agrarios?

EB: Las cooperativas son instrumentos que mejoran la eficiencia en la cadena agroalimentaria, eliminando eslabones inútiles que no aportan valor y compatibilizando, en consecuencia, la mejora de las rentas de los productores con unos mejores precios a los consumidores. Las cooperativas proveen a sus clientes de productos a lo largo de toda la campaña y eso hace que aportemos estabilidad a los mercados, así ocurre en cereales por ejemplo.

KN: ¿De qué manera contribuyen las cooperativas a la sostenibilidad y desarrollo del medio rural?
EB: Las cooperativas utilizan medios de producción respetuosos con el medio ambiente y el bienestar de los animales, contribuyen con la conservación del medio, la gestión sostenible de los recursos y la preservación de la biodiversidad. Pero también, al estar ligadas al medio rural, mantienen el equilibrio y la ordenación del territorio, mejoran la calidad de vida de la población y participan en la conservación del patrimonio natural y cultural.

KN: Ustedes aglutinan a diferentes modelos de cooperativas… ¿Cómo aprecian su desarrollo?

EB: Existen varios modelos de cooperativas, pero todas cumplen su función: desde la cooperativa de base que da servicios a sus socios, como la venta de fitosanitarios o piensos, hasta cooperativas de segundo grado, en las que se enmarcan la unión de cooperativas, que comercializan los productos por todo el mundo. Todas, en mayor o menor grado, han tenido su desarrollo en los últimos veinte años, todas tienen por objetivo lograr mejorar las rentas de sus socios

KN: ¿Qué futuro vislumbra para el sector de las cooperativas en España?

EB: El gran reto que debemos superar en los próximos años es la concentración de la oferta y la integración de nuestras cooperativas. No podemos seguir con un 60% de la producción agraria desorganizada, fuera de cooperativas, ni mantener tan atomizada la estructura comercializadora, por tanto, debemos afrontar un proceso de reestructuración urgente que nos permita minimizar los efectos del incremento de la competencia externa y la concentración de nuestros clientes y maximizar los beneficios que conlleva la internacionalización y, en particular los mercados emergentes. La Ley de Integración cooperativa es una herramienta que nos ha puesto el Gobierno en la mano, pero que ahora debemos aprovechar.